Aria sigue adelante hacia el lejano Gran Templo, decidida a curar la rampante enfermedad del íncubo, que convierte a sus víctimas en monstruos impulsados por la lujuria. En su camino, encuentra almas afligidas que necesitan desesperadamente su sanación sagrada. Sin saber los profundos misterios que se esconden tras las estatuas de las diosas y los infectados, Aria ofrece desinteresadamente su cuerpo como recipiente para la purificación divina. A través de apasionados rituales de «juegos amorosos» y heroicos «juegos heroicos», se entrega a mamadas, pajas, relaciones sexuales intensas y múltiples creampies para expulsar la corrupción, mezclando el deber sagrado con un éxtasis abrumador. Sus estigmas brillan mientras salva vidas con cada acto íntimo, aunque la línea entre la salvación y la tentación se difumina cada vez más. ¿Qué revelaciones le esperan al final del viaje?