La protagonista Yuka Nonohara sufre aislamiento social en la academia a la que asiste. Sin embargo, tiene otra faceta: es una auténtica pervertida que emite streams eróticos tapándose parte de la cara con una máscara. Pronto Yuka encuentra en su taquilla una carta con capturas de pantalla de sus emisiones. El desconocido chantajeó a la heroína, amenazándola con revelar su identidad a todo el mundo si no cumplía sus lascivas exigencias.